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Cirugía de
la nariz.
Como mencionados
en la cirugía del mentón, la belleza se basa en gran
medida en el equilibrado balance y en la armonía. La nariz
es, sin duda, uno de los elementos faciales que con más frecuencia
interfiere con dicha armonía, siendo uno de los motivos de
consulta más habituales en nuestra especialidad. Ya que las
deformaciones pueden ser múltiples, la rinoplastia (palabra
técnica que denomina a las intervenciones sobre la nariz)
debe sustentarse en un meticuloso estudio preoperatorio, ya que
cada nariz y cada cara tienen sus particulariedades. Estas deben
tenerse muy en cuenta a la hora de realizar lo que realmente se
necesite para conseguir el mencionado equilibrio facial. Las alteraciones
más usuales intervenidas en nuestra práctica afectan
a la altura del dorso nasal, la proyección y forma de la
punta y las desviaciones del eje vertical nasal.
La intervención
se puede practicar con anestesia general o con anestesia local y
sedación, dependiendo de la magnitud de la deformidad a tratar.
Se requiere normalemente un día de ingreso en la clínica,
mantener unos tapones nasales durante unas horas y llevar unas tiras
adhesivas o una pequeña escayola durante unos 5 días.
Gracias a los modernos fármacos de anestesia y al menor traumatismo
de las técnicas que hoy en día se emplean, son excepcionales
los derrames llamativos que hace años se producían
con esta intervención y que demoraban mucho la incorporación
del paciente a su vida cotidiana. En general, es un procecimiento
poco molesto gracias a las técnicas anestésicas y
quirúrgica usadas en la actualidad.
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